Este domingo se cumple la cuarta semana de estar fresco, pero ¿dónde está la fiesta de felicitaciones con al menos 50 litros de cerveza helada, el barman, las mujeres de poca ropa... y, en lo posible, ningún invitado?
Sin embargo, me levanté como en un día normal. No había celebración, ni amigos saltando, nadie llamó por teléfono para decirme lo bien que estaba haciendo las cosas y, mucho menos, zorras desnudas caminando por distintas partes de la casa.
Lo que necesitaba estaba lejos de esa situación. Era mucho más simple, menos tangible pero más real.
Lavándome la cara para despabilarme, solo y aun rodeado de gente, este sentimiento de infinita soledad no se va. Supongo que en gran medida por esta razón deben existir los grupos de alcohólicos anónimos, donde se cuentan unos a los otros los problemas que les generó la bebida y cómo luchan día a día... - Hola, me llamo Martín Lucido, hace una semana que estoy fresco, ya dejé de tomarme los perfumes de mi tía y es la primera vez que me siento totalmente deprimido, porque esto de no tomar es una mierda... - Gracias Martín, nos encanta escucharte. ¿Alguien más quiere hablar?
No me hablen de apoyo familiar, ni de Alcohólicos Anónimos, que bastantes preconceptos tengo sobre esos grupitos. Ni de lo importante que es la gente, los conocidos, los amigos, en este proceso de recuperación. Acá no existe nadie que pueda hacer nada, con o sin felicitaciones. Es una decisión personal, que no incluye agasajos y que, por más que los planeen y se cansen de hacerlos, no pueden contra la determinación de uno mismo. Podés sentar a todo el mundo a contarle tu historia -de hecho, yo lo estoy haciendo ahora en cierta manera-, y todos van a escuchar atentos, van a asentir con la cabeza y van a decir “Pobre, debe ser difícil...” Eso, en el mejor de los casos; nunca faltará un hijo de puta que diga “¿Y para qué toma pastillas? Ni que fuera tan complicado dejar el alcohol”... tampoco es complicado dejar de ser un pelotudo, sin embargo, vos estás reprobando todos los exámenes, Einstein.
Hay miles de frases baratas dando vuelta por internet, armadas y listas para copiar y pegar, que hablan de que no hay peor enemigo que uno mismo... y es verdad, pero ¿qué saben ustedes de esto? ¿Creen que por no haber decidido aún qué peinado hacerse el sábado a la noche, o qué ropa ponerse el lunes, o porque no pueden dilucidar si seguir con la pareja que los vive haciendo cornudos todos los fines de semana, entienden de lo que se trata pelear con uno mismo? ¿Realmente piensan que esa frase pueda tener algo que ver con ustedes porque un día se quedaron en su casa y se sintieron solos y no supieron hacia dónde correr porque se trató de los primeros 15 minutos en todo el puto día en los que estuvieron en silencio y esto les recordó que tienen una deuda pendiente con ustedes mismos? ¿que hace semanas, meses y probablemente años que no escuchan lo que tienen para decirse?.
No me lo nieguen, están acostumbrados a llegar a su casa y prender la computadora, poner música, encender el televisor... cualquier ruido viene bien para evitar esa conexión con su individualidad. La evitan, y tienen razones para hacerlo: no la soportarían. Probablemente, la mayoría de ustedes terminaría suicidándose o presa de alguna adicción por el golpe que supone mirarse al espejo. ¿Seguros de que no? A partir de ahora y hasta mañana eliminen todo ruido de su entorno, no hablen, ni escuchen noticias, no salgan a rodearse de gente dialogando y, sobre todo, no tarareen melodías en su cabeza para distraerse. 24 horas solamente. Después, quiero que me cuenten qué tan fácil les fue en ese silencio absoluto.
Ya estoy escuchando la voz de Moine, mi editora: - Jorge, no podés tratar mal a tus lectores. ¡Ni insultarlos!... Jorge, no hace falta que me nombres en tus escritos... Jorge...-
Bueno Moine, no solo lo estoy haciendo sino que además esto persigue un fin, quiero dejarles un mensaje: no siempre las personas se despiertan con besos y abrazos; algunos, como yo, necesitan de algo más fuerte, de un golpe que los despabile, que les muestre dónde están parados y, aunque no se solucionen la vida en 10 minutos, les muestre dónde enfocar la mirada.
El único premio que necesitaba era ver a mi hija.
Pero al parecer, mi esfuerzo descomunal por mantenerme fresco, no ha sido suficiente. “Hazte la fama...” Muchas veces, no sólo se trata de intentar cambiar o de, efectivamente, hacerlo, sino de lograr que alguien CREA ese cambio.
Ayer estuve en un cumpleaños. Qué placer estar ahí entre todos borrachos y yo tomando Coca Cola... Me encabronó terriblemente, me molestó. Ahora estoy del otro lado de la vidriera. ¡Y yo no soy el espectador que se sienta a mirar! Estuve siempre del otro lado, del de los borrachos, de los que todo el mundo mira. Esta situación de espectador es... triste. Sobre todo, porque después de un mes de tratamiento, sigo pensando que la única forma de divertirse en una fiesta es tomando alcohol y, por favor, no me vengan con las estupideces de que la gente que no toma alcohol también se divierte porque, por alguna razón, siempre son los primeros en irse de una reunión.
Sin ambargo, todo este sentimiento de odio que siento hoy, no tiene que ver con el alcohol, sino con el quiebre que se genera en el alma cuando las expectativas chocan con la realidad.
Llegué del cumpleaños a las 4 de la madrugada, fresco. Tipo 6, después de descargar fotos y retocarlas, me acosté a dormir con la ilusión de que hoy sería un día distinto. A las 11 de la mañana levanté el teléfono y llamé a la madre de mi hija.
- Nada, es que llamaba para saber si puedo ir a buscar a Jazmín. Ya sé que no es lo que acordamos, pero..
- No Jorge, la semana que viene.
- Es que vengo haciendo las cosas bien y me gustaria pasar a buscarla... un rato nada más.
- ¿Y quedarte dormido sobre la mesa para dejar a la nena llorando sola otra vez?
- Es que, no entendés, llevo un mes prácticamente sin tomar alcohol y...
- “Prácticamente”. Sí, Jorge, conozco ese “prácticamente”. Yo lo conozco, tu hija lo conoce...-Suspiro- Hablamos el fin de semana que viene.
Silencio. Seguramente se cortó la comunicación... Estos días de extremo calor nada anda bien en esta ciudad.
Esto me dice dos cosas: una, que se trata de una lucha personal donde absolutamente nadie puede ayudarme; la otra, que las compañías telefónicas cada día funcionan peor.
Cuarta semana y no me siento con ánimos para escribir, ni para hablar... pero sigo intentándolo.
Te extraño Jazmín. Papá.

Se me hizo un nudo en la garganta ..
ResponderEliminarNo se como haces para bancarte sintiendo todo eso .. un abrazo no debe servir, pero va igual.
La soledad no es lo peor, es q muchas veces da miedosaber lo q es encontrarse con uno mismo... Por otro lado, mirar para adentro tantas veces también genera heridas
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